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Article published - Lunes, 21 de julio de 2008
Credit: La Opinión
Escaso acceso a la salud
Los indocumentados sólo pueden acudir a clínicas comunitarias
Araceli Martínez Ortega,
Corresponsal de La Opinión
SACRAMENTO.— Azucena se ha sentido muy mareada en los últimos días y tiene problemas para dormir. Este constante malestar la obligó a visitar por primera vez en cinco años, un Centro de Salud Comunitario.
Azucena emigró junto con sus tres hijas de Nayarit, México, a Sacramento para reunirse con su esposo. Salvo sus tres niñas que tienen un seguro médico básico en Kaiser Permanente, ella y su marido no cuentan con ninguna cobertura de salud.
La situación es complicada porque Azucena no trabaja y a su esposo, que es conserje, no le alcanza para comprar un seguro médico. Además, como son indocumentados, no tienen derecho a Medi-Cal, el seguro médico estatal para las personas de bajos ingresos.
"En cinco años nunca me he hecho un examen del cáncer cérvico-uterino. Mi esposo nunca ha visto un médico en este tiempo y me preocupa porque tiene los brazos llenos de bolitas de grasa ", dice Azucena, de 37 años.
Al sur del estado, en Bakersfield, Juan, un indocumentado mexicano que labora en los campos de uva y huertos de naranja desde hace 10 años, no tiene ningún tipo de acceso médico.
"Hace tres años me pegó una pulmonía y fui a una clínica comunitaria donde me dieron inyecciones y me recomendaron reposo. Gasté como 250 dólares", recuerda.
Luego se enfermó de una muela y le cobraron 200 dólares por extraérsela.
Dice que algunas veces acude a las tiendas conocidas como botánicas donde puede conseguir inyecciones de penicilina para curarse una gripe.
De acuerdo con el Instituto de Política Pública de California (PPIC), el estado tiene 2.8 millones de inmigrantes indocumentados que, en su mayoría, no tienen acceso a la salud.
Tan sólo el 70% de los trabajadores agrícolas del estado, todos latinos, carecen de cobertura médica.
Paradójicamente, según un reporte de la Coalición Latina por una California Saludable, aunque los latinos constituyen el 32% de la población estatal, el 54% de todos los no asegurados del estado son latinos.
Las leyes federales sólo permiten a los inmigrantes sin documentos que acudan a un hospital cuando se trata de situaciones de emergencia.
Ante este panorama, las clínicas comunitarias parecen ser la primera opción que tienen los inmigrantes indocumentados en California.
"Quienes acuden a las clínicas comunitarias son los más pobres, las personas de bajos ingresos y quienes no tienen seguro médico, entre ellos los indocumentados", puntualiza Chris Patterson, portavoz de la Asociación de Cuidado Primario del Estado [que agrupa a unas 800 clínicas].
"No hay muchas opciones de atención médica para los inmigrantes indocumentados en California. Y lo que nuestras clínicas hacen es prevención: ayudar a la gente a que no se enferme", completa Pedro Toledo, director de Gobierno Comunitario de la Coalición de Clínicas Comunitarias de Salud Redwood, con 15 clínicas en Sonoma, Marin, Napa y Yolo.
Steve Wallace, profesor y director adjunto del Centro de Investigación para Políticas de la Salud de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA), quien ha hecho varias investigaciones sobre la salud de los inmigrantes indocumentados, afirma que ha encontrado que menos de la mitad tienen seguro médico, a través de sus empleos que obtienen con documentos falsos.
"Muchos tienen hijos que son ciudadanos y ellos sí tienen derecho a cobertura médica. Aunque hay quienes tienen miedo de acudir al condado a buscar ayuda", anota.
A través de sus investigaciones, Wallace ha detectado que cuando los trabajadores se enferman van principalmente a las clínicas comunitarias, donde pagan un bajo costo por ver a un médico.
"Solamente un 13.8% usa las salas de emergencia", asegura.
En el estudio Acceso a la salud, uso de servicios, y experiencias entre los mexicanos indocumentados y otros latinos, realizado en 2007 por Wallace y seis investigadores más, las conclusiones fueron que las bajas tasas de acceso a los servicios de salud por parte de los inmigrantes mexicanos y otros latinos no apoyan la preocupación pública de que usan en exceso el sistema de salud pública. "Los individuos indocumentados demuestran un menor uso de los servicios de salud que los ciudadanos nacidos en Estados Unidos y tienen más experiencias negativas con el cuidado de salud que reciben".
Rosario Alberro, directora asociada de la Iniciativa de Salud California-México de la Universidad de California, que ha organizado desde hace ocho años semanas de salud en California y 31 estados del país donde hay mexicanos guatemaltecos, hondureños, colombianos, nicaragüenses y salvadoreños, entre otros latinos, sostiene que la acción de ellos para proteger la salud de los indocumentados es muy limitada.
"Lo que hacemos es promover prácticas preventivas y referir a los servicios disponibles que básicamente son opciones para los niños y mujeres embarazadas", precisa.
El apoyo a la salud, expone, varía por condado; algunos son muy generosos con los indocumentados.
"Pero en casos extremos, cuando alguien está ya con una enfermedad terminal, la persona indocumentada es repatriada a México y eso se presenta mucho en la frontera", comentó.
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